Paren el mundo, me quiero bajar: un espacio seguro para la salud mental estudiantil

Disponible en:Medellín13 aug. 2025

Agencia de Noticias UPB - Medellín. En medio del ritmo acelerado de la vida universitaria, donde las fechas de entrega, los exámenes y las relaciones personales se entrecruzan con las expectativas propias y ajenas, la UPB ha creado un espacio de respiro y calma para sus estudiantes: el grupo de apoyo “Paren el mundo, me quiero bajar”, un espacio gratuito, y voluntario que se ha consolidado como un apoyo para quienes atraviesan momentos difíciles en su vida académica o personal.

 
Reunión bienestar

 

Este grupo nace con una intención clara: ofrecer un lugar seguro, acogedor y sin juicios donde los estudiantes puedan compartir lo que sienten, escucharse entre sí y construir herramientas colectivas para cuidar su salud mental. La iniciativa ha sido liderada por la línea de Acompañamiento Psicosocial de Bienestar Institucional y ha sido ejecutada por la psicóloga Valeria Berrío, del Centro de Familia y Atención Psicológica de la UPB, quien acompaña y guía los encuentros de forma cercana y respetuosa, ella explica que el objetivo es:

“Atender esa necesidad que tienen muchos estudiantes de encontrar un momento, un espacio para hablar de lo que les pasa en la cotidianidad, más que todo relacionado con temas alrededor de la salud mental”.

 
Mesa dibujo
Los temas que se abordan son amplios y profundamente conectados con la vida universitaria: ansiedad durante épocas de exámenes, presión académica, relaciones interpersonales conflictivas, duelos amorosos, dificultades familiares y sensaciones de angustia o agotamiento. El enfoque del grupo no es terapéutico, sino de apoyo: no se trata de recibir diagnósticos o consejos clínicos, sino de compartir experiencias y construir colectivamente estrategias de bienestar.

A diferencia de otros talleres, donde se parte de una temática fija, en “Paren el mundo, me quiero bajar” se promueve la flexibilidad, mediante un carácter participativo y horizontal. Según Valeria, no se trata solo de recibir consejos o escuchar al profesional, sino de crear comunidad: 

Lo que se busca acá es que la palabra sea rotativa, que todos puedan participar, que no es obligación hablar, que eso también es lo lindo. Tú puedes estar en silencio y puedes estar escuchando e identificarte con lo que las otras personas están diciendo y que eso pueda aportar obviamente a tu salud mental”.

Si bien hay líneas temáticas orientadoras, también hay apertura para que los mismos participantes propongan los temas que desean trabajar, de acuerdo con lo que estén atravesando en el momento. Esto permite que cada sesión sea distinta y que la conversación fluya de manera orgánica.

Uno de sus pilares es la confidencialidad. Todo lo que se dice en el espacio queda allí, y se garantiza un entorno de respeto, escucha activa y cuidado mutuo. “La intención es brindar un acompañamiento desde un entorno seguro, desde el respeto, desde el cuidado de la palabra, desde el consentimiento y desde el secreto profesional también que se maneja allí en el grupo”, explica la psicóloga.
 
Escuchadero

Este grupo de apoyo se proyecta como una iniciativa continua: que nuevas personas se integren o que quienes ya han participado puedan seguir asistiendo. También se busca establecer horarios accesibles para que más estudiantes puedan participar sin interferir con sus clases.

Aunque no reemplaza una terapia individual, para muchos este espacio puede ser el primer paso para acercarse a un proceso terapéutico más profundo, o simplemente para encontrar alivio y comprensión en medio del estrés académico.

 
Cancha
 
Mesas

En un contexto donde la salud mental en los jóvenes universitarios es una preocupación creciente, espacios como “Paren el mundo, me quiero bajar” representan un paso significativo hacia el bienestar integral. Más que una actividad institucional, este grupo se convierte en un refugio emocional donde cada estudiante puede encontrar, en medio del caos cotidiano, un momento para detenerse, respirar y recordar que no está solo.

 

Por: Shirley Diaz - Agencia de Noticias UPB – Medellín.

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